Mientras sentada en el muelle miraba la luna sonriente, brillante y celosa ella palpaba sus sentimientos enclaustrados en su alma, envidiaba los peces que mordían sus pies arrugados por el tiempo, aquel tiempo que susurraba su oído y cantaba tranquilo, mientras pasaba por su lado a consentir su mejilla y silencioso seguía su rumbo.
libres peces que danzan en el agua; que envidia dan cuando uno solo quiere liberar sus sueños en el infinito del mar y ellos lo hacen todo el tiempo, querer cerrar los ojos y al despertar tener unas cuantas palabras satisfactorias en los labios; soy orgullosa de lo que hice en mi vida ahora puede morir con una grata sonrisa en mi rostro.
(Dinosauria)
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