No son precisas las palabras, son solo revueltos de emociones muy bien identificadas que se convierten en superfluas a la hora de sentir tu cuerpo cerca al mío, extrañamente te has convertido en un vicio interminable, yo lo veo más bien irrecuperable, que a comparación de la heroína no lo siento en las venas, lo siento en el corazón, en los labios, en mis manos, en mi mente, es tan mío, es tan nuestro, tan de nosotros.
Que cada vez mi cuerpo se desgarra, con cada caricia, beso, mirada que sutilmente atraviesa mis poros y me llega al alma como un multiorgasmo deliciosamente acompañado de la palabra te amo, este es el momento donde siento que podría estar abrazado a ti toda la vida y nada más me importaría, el momento donde sonríes y siento que somos un complemento muy bien diseñado por Dios para hacernos felices, y yo deseo ahí, justo ahí, ser ese segundo contigo.
!MI ADICCIÓN!
No es inyectado, no es inhalado, no es fumado, no es comido, no es bebido.
!MALDICIÓN!
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